El Consejo de Seguridad de la ONU canceló la misión en Siria al
no haberse logrado reducir la violencia en el conflicto entre la
oposición armada y las fuerzas gubernamentales. El mandato de los
observadores expiró a la medianoche del domingo.
Ahora la presencia de la ONU en Siria será limitada a una oficina
de coordinación en Damasco. El diplomático argelino Ladjar Brahimi
será el nuevo encargado de tratar de mediar entre las partes,
mientras la comunidad internacional no logra ponerse de acuerdo
sobre el camino para acabar con casi un año y medio de violencia.
La misión de la ONU en el país empezó en mayo de 2012. Su tarea
fue monitorear el plan del cese del fuego promovido por Kofi Annan.
Posteriormente el número de observadores fue reducido de 300 a 100.
El 16 de agosto, el Consejo de la Seguridad comunicó que no
renovaría el mandato de la misión.
El conflicto entre el Gobierno sirio y los opositores al
presidente Bashar al Assad se desató en marzo de 2011. Las revueltas
comenzaron como protestas pacíficas pero no tardaron en teñirse de
sangre. Según los datos de la ONU, el conflicto causó más de 16.000
muertos.