No recuerdo a equipo alguno a lo largo de la historia que haya
derrotado tres veces a una selección cubana en un mismo torneo de
béisbol. Por lo tanto, Taipei de China tiene mucho que celebrar pues
con su tercer triunfo ante la escuadra antillana ganó ayer el XIII
Torneo de Ciudades Portuarias de Béisbol, en Rotterdam.
Yasiel
Puig fue uno de los mejores bateadores del torneo.
Los peloteros cubanos cayeron tras 11 innings cuando un jit por
el box remolcó desde tercera la carrera que los dejaba al campo, en
partido donde se aplicó la regla IBAF de desempate. Como ocurrió en
toda la justa, a Cuba le costó un enorme trabajo marcar carreras, lo
hizo a cuentagotas, correspondiente a un equipo que promedió solo
257, 78 indiscutibles en 303 turnos.
Analizando este último choque, valdría la pena preguntarse por
qué tenemos que utilizar en función de relevo a dos abridores,
primero Hinojosa y luego Yadier Pedroso, este último con solo dos
días de descanso, mientras un cerrador como Duniel Ibarra permanecía
en el bulpen. En el caso del guantanamero, su infortunada labor como
apagafuegos en los play off ante Granma hubiera bastado para
convencer a cualquiera que abrir juegos es lo que le viene bien en
el béisbol¼ , pero no cerrarlos.
En el torneo esta escuadra nunca bateó con oportunidad. Menos de
200 con corredores en bases y 200 exactos con peloteros en posición
anotadora; 417 cuando había hombre en tercera y menos de dos outs,
promedio que fue el quinto, por debajo de Curazao (444) y Alemania
(600), además de Holanda y Taipei; 22 carreras en 9 partidos, a 2,44
por cada salida. Con un desafío menos jugado, Alemania anotó una
más. ¡Increíble!
Sí funcionó bien el pitcheo, 1,66 solo superado por el 1,58 de
Taipei, con Yadier Pedroso como un coloso que no permitió limpias en
23 entradas y un tercio, líder en ponches (25) y colíder en
victorias (2). La defensa, luego del desastroso inicio ante Curazao,
se fue recuperando y terminó al frente con 981 y solo seis errores.
A la ofensiva tres respondieron: Yasiel Puig, Rusney Castillo y
Yoilan Cerce. El cienfueguero bateó de 6-3 en el choque de la final
y terminó con 364 de average y cuatro extrabases, incluido el único
jonrón cubano (solo se conectaron cuatro en la justa), Cerce lo hizo
para 382 y el avileño Castillo bajó a 325 en el último desafío,
después de haber estado por encima de 350 todo el tiempo. Los demás
muy poco pudieron aportar.
Restan por efectuar dos torneos más en este verano antes de
asistir en octubre a las dos competencias fundamentales, la XXXIX
Copa del Mundo y los XVI Juegos Panamericanos. A tiempo estamos para
revisar métodos de entrenamiento, especialmente en lo que a bateo se
refiere. No ha sido la ofensiva lo mejor de los últimos equipos Cuba
y, como reza el refrán: "es mejor precaver que tener que lamentar".
Al menos este inicio de temporada internacional en Rotterdam resultó
decepcionante.