HOLGUÍN.— A la alegría por el nacimiento de la niña Ana Melanie
Castillo Columbié, siguió una preocupación en su hogar de Maisí,
Guantánamo. La pequeña sufría, apenas seis días después, de
frecuentes vómitos por lo que, presurosos, los padres acudieron al
médico de la Familia.
Los
especialistas en Neonatología desempeñan un papel activo con el
paciente en su zona de residencia así como en los cuidados
posoperatorios.
El galeno, luego de evaluar a la recién nacida, decidió ponerla
en manos de la pediatra del policlínico integral del municipio de
Maisí, quien la remitió, de inmediato al hospital pediátrico de
Guantánamo.
De allí, por decisión médica, fue trasladada al hospital
pediátrico de Holguín, Octavio de la Concepción y de la Pedraja. Ana
Melanie requería una compleja intervención quirúrgica para
solucionar un problema de nacimiento: eliminar un obstáculo formado
en la luz del duodeno que impedía el libre tránsito hacia el
intestino de los alimentos ingeridos. El desenlace fue exitoso.
Un acontecimiento reflejado hace poco en Granma destacaba
un logro de la Salud Pública cubana, Holguín registraba una tasa de
mortalidad infantil inferior a 3,5 por cada 1 000 nacidos vivos.
El hecho llama la atención sobre un servicio que se abre paso en
el oriente del país, gracias al esfuerzo de médicos y especialistas:
la cirugía neonatal, practicada en pacientes menores de 28 días de
nacidos con malformaciones congénitas y otras afecciones.
El servicio de cirugía neonatal radica en el hospital pediátrico
holguinero Octavio de la Concepción y de la Pedraja, pero es un
centro regional de atención a neonatos quirúrgicos, que centraliza
las intervenciones de alta complejidad requeridas en el tratamiento
de malformaciones congénitas, de los pacientes de las provincias
orientales.
Salvar la vida de pequeños que no llegan al mes de nacidos
contribuye a mantener la tasa de mortalidad de 3,3 niños fallecidos
por cada 1 000 nacidos vivos, que actualmente registra el
territorio.
Rafael Manuel Trinchet Soler, Doctor en Ciencias, profesor e
investigador titular y presidente de la Sociedad Cubana y de la
Asociación Iberoamericana de Cirugía Pediátrica, subraya el
importante papel que juega la cirugía neonatal en los indicadores de
mortalidad infantil de la provincia.
—Si la mortalidad infantil está por encima de 10 (cifra superada
por Cuba hace años), el peso en los resultados es poco perceptible,
y es lógico que se trabaje fuertemente en otro grupo de enfermedades
que provocan esa tasa. En cambio en el momento en que la tasa se
comporta por debajo de 5 fallecidos por cada 1 000 nacidos vivos,
entonces el papel de la cirugía neonatal es fundamental.
De ahí, puntualiza Trinchet Soler, el interés en extender la
cirugía neonatal.
Esta especialidad quirúrgica requiere una fuerte interrelación
entre especialistas, que deben contar con profundos conocimientos
teóricos y experiencia práctica.
Dentro de las patologías que se tratan en este centro regional se
encuentran cuatro grupos de afecciones complejas: las atresias
intestinales, los defectos de la pared abdominal, la hernia
diafragmática y las atresias esofágicas.
Al centro regional de cirugía neonatal se remiten también casos
de neurocirugía, urología, otorrinolaringología, oftalmología, entre
otras especialidades, cuyas operaciones son un reto para el personal
y garantizan la calidad de vida de los pequeños pacientes.